30 noviembre 2010

Brotes verdes

Antonio Manuel

A comienzos del siglo XX, la Iglesia Católica organizó un concilio para advertir a la Humanidad de los peligros éticos del cinematógrafo. Primero, demonizó el invento como hace con el condón. Más tarde, decidió prevenir a sus feligreses de aquellas películas contrarias al sexto mandamiento. Y a tal fin ingenió una marca blanca para las permitidas y otra verde para las prohibidas. De ahí proviene la conexión simbólica del verde con el sexo. El verde también es el color del Islam. Y el término acuñado por los políticos para designar el color de los brotes esperanzadores que afloran entre la crisis económica. Sin embargo, mucho me temo que las tres cuestiones van íntimamente unidas. Y en el peor de los sentidos.

Estoy convencido del colapso civilizatorio de la primera globalización. Se han sobrepasado con creces los límites internos y externos del sistema capitalista. No hay recursos materiales ni financieros para expandir este altísimo nivel de vida a más consumidores. Los Estados del BRIC elevan sus índices de crecimiento como la espuma. La espada de Damocles pende sobre Europa: no puede competir con ellos pero tampoco resignarse a la baja. De manera que no queda otra solución que establecer unos criterios para discriminar dentro del Estado del Bienestar a los privilegiados de los excluidos. El primero será el vínculo político con el Estado-Nación. El peso del prejuicio caerá como una losa megalítica sobre los migrantes no “nacionales”. Ya hace tiempo que se endurecieron las leyes de extranjería en los Estados de la UE. Y aún así, las cuentas no salen.

Si dispersamos un puñado de bolas verdes y blancas en una caja de zapatos, el caos resultante no nos produce rechazo visual. En eso consiste el interculturalismo. Sin embargo, si colocamos mayoritariamente las verdes a un lado y las blancas al otro, entenderemos desordenada la disposición mientras las minorías desubicadas no se integren en su margen respectivo. Así opera el perverso mecanismo de los brotes verdes. El segundo criterio excluyente.

Se han vendido más de un millón de ejemplares del libro Alemania se disuelve, del socialdemócrata y ex consejero del Bundesbank, Theo Sarrazin. A pesar del origen islámico de su apellido, el autor defiende que los musulmanes residentes en Alemania no quieren integrarse en la sociedad germana. En un ejercicio inmoral de amnesia histórica, los ha señalado con el dedo por distintos. Ellos rompen la homogeneidad cultural de la sociedad contemporánea. Francia expulsa impunemente a los gitanos: no por ser rumanos, sino por parecer distintos. Suiza rechaza en referéndum los minaretes porque compiten con los campanarios de las Iglesias. Aumentan las cuotas de poder de partidos xenófobos en Holanda, Suecia, Dinamarca, Hungría, Austria… Gracias a que Cataluña convoca elecciones propias, hemos sabido que ya existen partidos racistas y que otros de derecha (e izquierda) utilizaron estos mensajes a modo de experiencia de laboratorio para las generales. Ciertos medios de masas aplauden la idea… La ministra Salgado tenía razón: en España ya se ven brotes verdes.

24 noviembre 2010

MANIFIESTO ANDALUCISTA CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

En este año, especialmente trágico en lo que se refiere a la violencia contra las mujeres, pues hablamos de 69 mujeres muertas a manos de sus parejas, 16 de las cuales eran andaluzas, las mujeres y los hombres del Partido Andalucista queremos mostrar nuestro total rechazo ante esta violación de los Derechos Humanos, una de las más extendida, una de las más habituales, y lamentablemente, la más silenciada.

Los andalucistas consideramos que nadie puede vivir bajo la violencia y su amenaza. Pero este tipo de violencia, la violencia de género, supone algo, si cabe, más atroz pues vivir día a día con la persona que elegiste para compartir tu vida, por amor, y poder sufrir su violencia, sus amenazas y su sentencia a muerte a manos de la persona que amas, y que debería cambiar los besos, por los hematomas que producen sus golpes; que debería de inundar tus oídos de “te quieros”, y no de insultos, gritos, y llantos en silencio, ya sea por miedo o por vergüenza, o por ambas cosas al mismo tiempo.

Por todo ello pedimos al gobierno que proporcione y asegure una protección efectiva de los derechos humanos de las mujeres, y que amplíe sus propuestas parciales, escuche a las asociaciones de mujeres y tenga en cuenta las necesidades de las mujeres para que sean acordes a la situación real. Los andalucistas llamamos la atención a la sociedad en su conjunto ante la falta de resultados y pedimos al gobierno estatal que no ceda ante los ataques partidistas por los que ha relegado la igualdad a una Secretaría de Estado eliminando el Ministerio de Igualdad.

Los andalucistas pedimos a las administraciones y jueces actuar con la debida diligencia ante la violencia de género. La falta de una legislación que aborde de manera integral la violencia machista y la protección de los derechos humanos de las mujeres hace en caer en la impunidad manifiesta gran parte de los actos de violencia contra las mujeres hasta que el resultado es tristemente inevitable.

Los andalucistas entendemos que son ineficientes los recursos para la protección e insuficiente el apoyo integral de las víctimas de violencia de género. Tristemente asistimos a la diferencia de nuestras mujeres víctimas de violencia de género en función de en qué parte del estado residan. La protección de las mujeres varía según el área geográfica donde viva, sumándose esta discriminación a la violación de los derechos humanos de las víctimas andaluzas.

Los andalucistas secundamos las peticiones de las diferentes asociaciones de mujeres, y plataformas contra la violencia de genero y exigimos al gobierno estatal y autonómico:

  • adoptar una legislación especifica que asegure una respuesta integral y coordinada de las autoridades frente a la violencia de género,
  • actuar con la debida diligencia en la investigación de las denuncias, la sanción de los responsables, la protección oportuna de las víctimas y la reparación de los daños sufridos,
  • asignar recursos suficientes que aseguren que todas las mujeres, con independencia del área geográfica donde residan y la nacionalidad o etnia a la que pertenezcan, tengan acceso a una red de protección adecuada que les garantice seguridad, superación del ciclo de violencia vivida y asistencia letrada gratuita,
  • eliminar las normas que excluyen a las mujeres inmigrantes indocumentadas del derecho a la asistencia letrada y al acceso a la red pública de protección,
  • reconocer la persecución por motivos de género como causa para acceder u obtener el estatuto de refugiada.
  • apoyar la iniciativa del conjunto de asociaciones de mujeres europeas de poner en marcha un Observatorio sobre Violencia de Género, que trabaje con garantías de independencia y la participación de las organizaciones de mujeres.

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