29 abril 2010
La Compañía
Francisco Revuelta
DESDE tiempos muy antiguos los que han gobernado se dieron cuenta de que había entretener a la gente para evitar que se centrara en cuestiones problemáticas, realizara reclamaciones o provocara alteraciones. Lo mismo que se comprobó pronto lo procedente de mantener ocupada a la marinería en las travesías más largas para que no estuviera ociosa, con el objetivo de disminuir la probabilidad de motines dentro de la embarcación. En este aspecto, los emperadores romanos fueron paradigmáticos, tanto que aquello del pan y circo ha quedado hasta nuestros días como una de las estrategias políticas que hay que contemplar. ¿Con qué divertir o, sencillamente, desviar la atención?
Cualquier cosa podía valer con tal de que funcionara, no era cuestión de escrúpulos ni de especiales sensibilidades sino de eficacia. Por supuesto, ahora, en general, se ha avanzado y no se toman determinadas medidas de antaño para reorientar los intereses y pensamientos del pueblo, aunque se den excepciones.
Pero la situación no ha cambiado en cuanto a la predisposición a emplear ese tipo de artimaña, lo mismo a nivel local que en otro más superior. Los mandamases no están dispuestos a desperdiciar un arma con tanto potencial de rentabilidad que, de entrada, a corto plazo le genera dividendos. Sin embargo, las condiciones presentes en un buen número de sociedades han multiplicado hasta la desmesura las posibilidades de utilización de hechos, personajes, acontecimientos naturales o cualquier variante para adormecer, embrutecer, aturdir o ausentar de la realidad a las masas o a amplios sectores de las
mismas.
Bien, pero que muy bien, les vino a los gobernantes la expansión de las cenizas por medio mundo del volcán bajo el glaciar Eyjafjalla, de Islandia, con todas sus repercusiones en el tráfico aéreo. En esos días, cualquier otra noticia ha sido neutralizada, perdiendo fuerza, hasta perecer y caer en el olvido. Pero cuando no se da la oportunidad de casos de esta clase está la sutil mano que mueve los hilos hacia determinados temas para cubran las preocupaciones y las conversaciones de los medios de comunicación y de los ciudadanos, de forma que pasen a un segundo plano lo incómodo, lo molesto o lo irritante por muy conveniente, necesario o justo que sea lo que fuere. En este contexto, el gobierno de Rodríguez Zapatero cuenta no sólo con las posibilidades directas que da el poder ejecutivo sino con la ayuda inestimable de una disfrazada izquierda progresista de bosés, bardems, almodóvares, wyomings and company que colaboran en el espectáculo -circo- apuntando hacia el suelo que hay que pisar y el horizonte estrecho que hay que contemplar; la cual, precisamente, no forma parte de esos cuatro millones seiscientos mil parados, de ellos más del 27% andaluces. ¡Qué casualidad!
Vía: Huelva Información
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